Esta parejita de enamorados tambien hacía pareja en el delito, cada uno con un rol muy bien definido. Él se apoderaba de los celulares de sus víctimas y ella se encargaba de guardar los equipos, tras el “choreo”, para que no se los encuentren a él si hubiera una intervención; además era la engargada de entrar a los aplicativos bancarios para intentar vaciarlos.

Afortunadamente, esta vez, cayeron en manos del Grupo Terna de la PNP.